viernes, 9 de enero de 2015

TOXICIDAD POR EXPOSICIÓN OCULAR

La toxicidad a nivel ocular puede ser tanto por contacto directo con sustancias lesivas como por absorción sistémica de fármacos aplicados tópicamente.

La intoxicación sistémica secundaria a la absorción ocular es de especial interés por las dificultades diagnósticas que motiva, ya que el ojo no suele valorarse como una vía de absorción significativa.
En realidad, existe una importante absorción a nivel de la mucosa nasal tras el drenaje nasolacrimal así como a nivel conjuntival por parte de los capilares y linfáticos de la zona (especialmente en condiciones de inflamación conjuntival). Si el drenaje lagrimal es normal, hasta el 80% de la dosis instilada pasa a la circulación sistémica, sin sufrir primer paso hepático (es decir, con mayor biodisponiblidad que por vía oral). La absorción ocurre rápidamente (en los primeros 10 minutos) por lo que, una vez que aparece toxicidad, la descontaminación ocular ya no es efectiva.
Los niños tienen más riesgo de presentar toxicidad tras la aplicación ocular de fármacos: las dosis de los colirios no suelen modificarse en función del peso y, por ello, la dosis absorbida en relación al peso corporal
es mayor. Además, es frecuente que se sobrepase la dosis indicada (se repite la instilación en el niño que llora, así como cuando se aprecia colirio fuera del ojo, lo que suele deberse simplemente a que una gota de colirio sobrepasa la capacidad del fondo de saco conjuntival del niño)

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