viernes, 9 de enero de 2015

Descongestionantes nasales

Las imidazolinas tópicas (oximetazolina, xilometazolina, nafazolina y tetrizolina) pueden causar toxicidad tanto tras el uso a dosis habituales, como por dosificación excesiva o tras ingesta accidental de incluso pequeñas cantidades. Son fármacos de venta sin prescripción médica, extensamente distribuidos y que la población considera seguros.

Ejercen su efecto vasoconstrictor por estimulación de los receptores periféricos. La clínica de toxicidad consiste inicialmente en hipertensión, taquicardia, midriasis, agitación y vasoconstricción generalizada periférica con palidez, cianosis e hipotermia. Además, en situación de sobredosis, pueden estimular receptores imidazólicos centrales con efecto simpaticolítico y aparecer somnolencia, miosis, hipotensión y bradicardia. La clínica aparece rápidamente y se autolimita en 24 horas.

El tratamiento es de soporte. La bradicardia sintomática responde bien a atropina, y la hipotensión a la infusión de cristaloides. Si aparece hipertensión suele ser transitoria y seguida de hipotensión intensa, por lo que el manejo debe ser lo más conservador posible. En caso de compromiso de órganos diana se tratará con hipotensores de vida media corta como el nitroprusiato. La naloxona se ha mostrado útil en revertir la depresión respiratoria secundaria a intoxicación por clonidina, sin embargo, en el único caso descrito en que se utilizó como antídoto de una imidazolina no tuvo ningún efecto.

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